Trabajos de amor ganados

Podemos conocer a las personas de muchas maneras; sin duda el conocimiento personal y directo es el que prima en la relación que tenemos con nuestros seres queridos. Pero si limitamos el conocimiento de los otros a las personas con las que tenemos una relación afectiva tal vez nos perdamos una riqueza cognitiva que el ser de otras personas nos puede dar, pero también es cierto que no podemos conocer personalmente más que a una cierta cantidad de gente. En ese sentido el arte nos proporciona un conocimiento que nos puede ampliar esos horizontes.

Estos retratos y entrevistas son una forma de introducirnos en el ser de estas mujeres, de atisbar el acto de amor que la artista transfiere a través de imágenes y palabras. Para Susette Kok es importante el proceso por el cual llega a que estas fotografías transmitan una importante carga afectiva.

Es el primer trabajo en el que esta artista incluye las entrevistas como parte del material presentado. Estas entrevistas ocurren en el momento previo a la sesión fotográfica y según nos cuenta, no solo cumplen la función de ser una historia de vida sino que también son un catalizador en el proceso en el que el gesto singular aflora. La sesión fotográfica es breve, como mucho diez fotos, por lo que se hace evidente la eficacia de esta metodología que nos lleva certeramente a una aproximación profunda de las personas presentadas.

Toda esta transferencia afectiva que se da de estas mujeres a la artista y de la artista, a través de su obra, con el público es una potente herramienta de socialización de la diversidad. Es bastante usual que nos relacionemos con personas muy parecidas a nosotros, que nos resultan familiares, que nos gustan.

Este trabajo puede resultar muy útil para aprender a apreciar el valor de la diversidad, de disfrutarlo y no simplemente tolerarlo, a partir no solo de la transferencia afectiva de la que hablaba sino de la operación estética, del oficio de saber captar la belleza y de valerse de esta cualidad como elemento de seducción. Porque si bien en muchos de estos retratos se vislumbran dramas y conflictos, dolores y sufrimientos, prevalece - y es tal vez el denominador común - un gesto de vitalidad palpitante, pulsional y contagioso.

Así se llega entonces a generar el sentimiento de empatía que nos posibilita ampliar nuestro horizonte afectivo hacia estas mujeres, hacia todas las mujeres, hacia la humanidad en general, en esta sucesión de trabajos de amor ganados.

Santiago Tavella